Todo (del) rojo (Columna de opinión)

0
228

Todo lo que pasa en un partido depende pura y exclusivamente de Independiente. Lo bueno y lo malo, los cambios de ritmo y las pausas, la inteligencia de mantener un resultado y las idioteces para perderlo. Para conseguir los 3 puntos, Independiente tiene superar a su adversario y debe superarse a si mismo.

Desde el comienzo del 2018, y no quiero hablar del 2017 porque a esta altura es un espejismo ideal que parece imposible de volver a alcanzar, Independiente somete a la gran mayoría de los rivales que se le ponen enfrente. Aún jugando mal, el rojo impone condiciones ya sea por sus individualidades, por peso propio, o por ir a buscarlo desesperadamente. El problema, o uno de los tantos, es que le cuesta horrores traducir esa “superioridad” en el marcador. Hablando mal y pronto, le cuesta un huevo ganar. En este item, importan mucho las formas.

Da la sensación que este equipo, al que la mayoria de la gente aún apoya, está verde. El entrenador pateó el tablero buscando otra identidad de juego y, por el momento, no la encontró. Un mediocampo lento, que depende pura y exclusivamente de lo que pueda hacer Domingo, una defensa que te “regala” 1 o 2 bloopers por partido y un ataque al que le falta un definidor (cuando leen esto no se les viene la imágen de Gigliotti a la cabeza?).

En esta “búsqueda del mejor equipo posible”, dicho en términos de Holan, nos encontramos a poco más de 1 mes para que termine el torneo con 1 objetivo perdido (ganar la Superliga) y otro que está muy lejos (clasificar a la Libertadores 2020). Es más, existen chances concretas de quedar afuera hasta de la Sudamericana. Demasiado poco para la inversión y las expectativas puestas al inicio de la temporada, claramente es el primer gran fracaso del entrenador.

Ayer en la conferencia de prensa post partido Holan dijo una frase que invita a la reflexión: “Los parates entre torneo y torneo sirven para hacer ajustes”. La única manera de revertir este panorama es haciendo todo lo opuesto a lo que se viene haciendo. Dejando el ego y el orgullo de lado para pensar por y para Independiente. El club por encima de los nombres, sea quién sea. Tal vez, en una de esas, el modelo 2017 no nos quede tan lejos y nuevamente vuelva a ser #TodoDelRojo.