Columna de opinión: Fantasía o realidad

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«Cuando termine mi contrato con el Manchester City vuelvo a Independiente», afirmaba un jóven Sergio Aguero al «Diario As» de España allá por el 2012. Esa frase parece ser la única esperanza a la cuál nos aferramos para soñar con una posible vuelta del «Kun» al club que lo vio nacer, al club de nuestros amores.

Las tres preguntas que voy a usar como disparador son tan simples como claves para desarrollar esta «novela»: ¿El Aguero del 2020 quiere volver?, ¿Alguna vez se inició una gestión seria para que esto suceda?, ¿Independiente esta preparado para recibir a una figura mundial de este calibre?.

Los contextos influyen, determinan, y el deporte es uno de los ejemplos más claros para avalar esta afirmación. El jóven Aguero que declaró lo antes mencionado, no se imaginó jamás que hoy en día seria uno de los 5 (siendo generoso) mejores jugadores del mundo. La comodidad que tiene en Inglaterra, la admiración de los ingleses hacia él, y los récords rotos en su haber hablan por si solos. Si su futuro, como él mismo declaró, está en ganar la Champions League y en seguir desparramando su calidad en Europa, ¿Que nos hace pensar que su regreso está a la vuelta de la esquina? ¿Que arraigamiento une al Kun con Independiente cuando jugó apenas un puñado de partidos en el club? Pensándolo fríamente, suena utópico.

La única vez que alguien llamó a Aguero para colaborar con Independiente, con un proyecto serio y a la altura del club, él respondió a la brevedad. Fue Gabriel Milito quién le propuso armar un Centro de Alto Rendimiento en el Predio de Villa Domínico para que los jugadores de primera y los de inferiores tengan un lugar «a la europea». Desde que se fue a España, nunca se hizo una gestión seria para proyectar un posible regreso. Siempre fueron supuestos, declaraciones vacías, frases rimbombantes para simular una gestión inexistente. Aguero no tuvo, ni tiene, la culpa de ser contemporáneo a las peores dirigencias de la historia del club. Si quieren, como frutilla del postre, podemos sumar las diferencias existentes entre su padre, Leonel Del Castillo, y la dirigencia actual que chocan en varias aristas (su exclusión de la Comisión Directiva, distanciamiento en la gestión, y el trato del club hacia Gastón y Mauricio, sus hijos).

Independiente no está preparado como club para recibir a Sergio Aguero. De aquella frase de Ariel Holan a fines de 2017: «Hay que armar un equipo y un clima acorde para que Aguero vuelva y se sienta en su casa» a este presente que solo conoce de deudas, internas políticas, y jugadores con ganas de irse. ¿A que va a volver? ¿A reclamar que le paguen los sueldos al plantel? ¿A ver si el equipo puede clasificar a la Copa Libertadores? ¿A ser masacrado por nosotros, los periodistas, cuando las cosas no le salgan? Por más que nos duela y nos comparemos con otros clubes donde la moneda de los «referentes» cayó del otro lado, esta parece ser la realidad.

Alguna vez un ex entrenador dijo que «el jugador juega donde quiere, él decide sobre su futuro» y esta no es la excepción. Si Sergio Aguero vuelve a Independiente va a ser cuando él lo decida. Ni más ni menos. No pasa por el dinero, no pasa por cumplir con su palabra, no pasa por la opinión de un dirigente ni de una ex gloria del club. Su presente, sus deseos y su futuro están en otro lado. No por eso es un traidor, no por eso es un vende humo, no por eso «se olvidó de donde salió». ¿Pudo tener una frase poco feliz en su momento? Está claro, en eso coincidimos todos. Pero esa misma frase que todos los días le reprochamos, es lo que nos divide la fantasía de la realidad.